viernes, 12 de abril de 2019

Posibilidades.


Se lo que es... morir de tantas y distintas formas. Lo sueño todas las noches mientras vivo todas esas realidades alternativas de universos paralelos.

Vivo una visión atemporal de la vida.

Cuando no me apego a las cosas, cuando tienen valor pero aún así no me apego,  ganan un valor simbólico y romántico que aumenta con su deterioro. Como la tinta barrosa, que al secarse, expande su belleza acartonando el papel.
Y así, un millón de infinitos para no encontrarte en ninguno, en ningún tiempo... una eternidad de castigo sabiendo que ni existes ni existirás y aún así vivir con esperanzas.

El arte es el décimo estado de la materia, rememorar la infelicidad... es celebrarla.


Flor malsana.


A tu lado soy sal y penumbra,
vacío gris de miradas torcidas,
purga de abstractos,
placer forzado y verde roto,
engendro de agua, cartílago y silencio,
olvido de un latido sordo,
huida de tu boca de cera,
atardecer de tu tiempo.

Soy gesto, soy adiós.


jueves, 19 de abril de 2018

In your head

Míralos... tienen suerte de ser mortales, si vivieran para siempre no podrían soportar el hastío de su propia existencia, sencillamente... enloquecerían en un féretro de sinsentidos.

Los veo... forzar la garganta con su jerga, insonora, enfermedad infecciosa en el pensamiento de sus oyentes... pero a veces, tienen suerte y chirrían como violines de maullidos desafinados... pero, violines al fin y al cabo, y como ellos igual de hermosos e igual de capaces.

Es igual de cierta su fealdad que su belleza y no despreciaremos sus vidas depreciando las nuestras, sobreviviendo a las eras o llorando las venas.



Fruto como objetivo, actitud como adverbio... 
y como verbo, consciencia.







viernes, 13 de abril de 2018

Paseos polares.

Mientras Kiara y yo paseábamos bordeando las aceras repletas a pie calzada, ella siempre se preguntaba como debían ser las vidas de aquellos que nos cruzábamos, que pensaban, si amaban o no... que sentían.
Yo siempre la creí optimista, la miraba a ojo torcido y contenía la sonrisa porque no quería que descubriera mi debilidad hacia su forma de percibir el mundo...
Jamás le conté lo que yo pensaba en esos paseos etereos, siempre creí que mi visión era desaforada... claro, ¿quién sino iba a dudar de la consciencia de las mentes que le rodeaban?, tampoco era una reflexión tan macabra, ¿a caso podía probar la existencia de las mismas? No, no podía y eso, en el fondo, me alentaba a seguir observando.
En realidad, eramos la pareja más triste del mundo, pero al negar nuestras vidas, nuestros miedos y la propia realidad, nunca llegamos a saberlo.
Solo aquellos paseos, de dúctiles tendones entrelazados nos podían hacer felices... fue ahí donde aprendí, que donde mejor comprendía la tristeza, era en los momentos más alegres de mi vida.

martes, 20 de marzo de 2018

Aquello, lo social...



Veo figuras humanas apoyadas el barras de vidrio, riendo, criticando en grupo a aquellos que no están y de ese modo estrechando lazos, porque claro, nada une más que un enemigo común y ficticio.
Se ven contentos, eufóricos por estar ahí, lejos de su casa en un viaje de negocios... ¿qué tendrá de malo su vida para que les embargue la alegría de ese modo? Negación, frustración y resignación de una existencia que no aman, de autoestimas no gestadas e impulsos que no consiguen enfocar.
Si hay algo seguro, es que no te aburres si estás bien contigo mismo, pero no dejas de ver contrariedad en esos términos... no se aman, no saben amar ni amarse, caminando fácilmente en la liquidez de las creencias sociales mientras se pierden una realidad de formas suaves y simétricas, alzas de pensamientos ajustados y estilizados que jamás serán tan verdaderos como cuando hayan desaparecido.
Estoy sentado cenando solo, y con eso, estoy más y mejor acompañado que ellos.
Sencillamente, observo.
Corazón

domingo, 27 de agosto de 2017

Belleza


Las formas, los gestos, movimientos, rasgos, una sonrisa... son belleza y cuando eres capaz de valorar esa belleza de forma tan íntima, de apreciarla, de sentir el bienestar que su visión te provoca, necesitas poseerla, es entonces cuando nace el conflicto, de cortar o no la flor.

Podrás observar esa flor, con dolor y por siempre, o cortarla y ver como con el tiempo, se marchita en tus manos, la vida no carece de cierta ironía.