miércoles, 9 de mayo de 2012

Crecimiento simbólico.

Podemos discernir de manera lógica o racional  cualquier idea o situación previsible, podemos comprenderla, incluso esquematizarla  y no dejar ni un solo cabo suelo al entendimiento de la misma, sea cognición o representación contextual. Pero no es hasta que la sentimos o vivimos que de verdad se completa ofreciéndonos un significado simbólico de lo que es puramente real.

Las emociones refuerzan el significado de las ideas, de tal modo que las hacen verdaderas hasta el punto que no necesitamos un autodialogo para interpretarlas.