domingo, 27 de julio de 2014

Sentir la música...

Nunca me agradó ni desagradó la música, era algo que estaba ahí... habían algunas canciones que yo consideraba buenas pero en general todas ellas estaban asociadas a hechos de mi pasado, de mi infancia, de mi adolescencia, no era la música, era el momento...

De forma lógica definía la música como el lenguaje expresado con emoción, esa capacidad del ser humano de coger dos cosas de su mente y entremezclaras a la fuerza y encajar las piezas de un puzzle a martillazos... estaba francamente equivocado.

Por suerte un día entendí que mi represión emocional era justamente lo que no me permitía ver esa parte emocional del lenguaje, esa expresión de las emociones con palabras y melodías... y solo entonces comprendí la música...

La comprendí, porque pude sentirla... y me llenó de emociones, de motivaciones, de ideas y de pasiones y descubrí un mundo que me estaba perdiendo y que era abrumador...

Volví a escuchar todo aquello que había escuchado, y esta vez con la piel de gallina, y menuda experiencia, menudas sensaciones.

Pero que más deciros, si en el fondo es algo que no se puede explicar, y por ello simplemente nos lo dejaremos sentir.


P.D.- El otro día una amiga me preguntaba sorprendida: ¿tú escuchando indie? Y le respondí a medio canto: sí, es que ahora puedo sentir la música...