domingo, 23 de agosto de 2015

La belleza del momento.

Viajando aprendí que solo los momentos, son tiempos sin tiempo y que los lugares que podemos llegar a amar  están conectados solo a nuestra verdadera esencia. Observaba esos espacios y no podía sentir más que gratitud por la belleza que desprendían los tonos de los paisajes que en ellos yacían, era una belleza tan poderosa que fotografiarla hubiera sido un acto de egoísmo, porque en ese movimiento, le hubiera robado toda su luz...

Así, no quise conformarme con una imagen delimitada de la belleza, sino con un recuerdo que diluido en los días iría perdiendo nitidez y solo podría recuperarla visitando de nuevo esos lugares, en otros tiempos sin tiempo, en otras eternidades continuas.

Nada puede ser perfecto, pero por contra, en ese momento efímero y solo en ese momento, podría haber sido feliz.


"Retorno"