viernes, 5 de diciembre de 2014

Amor, desamor y otras cosas...


Es una verdad innegable y por ello un tema tan interesante...

El 80% de las consultas psicológicas son por casos de amor,
 desamor y/o temas relacionados. Por eso el amor es el 
"tema estrella" de la psicología.


Es prácticamente imposible e inevitable no pensar en él en un momento u otro del día, y creo que era un tema que ya merecía un espacio "único" en este blog. Así que comencemos a desarrollar la idea...

¿Qué es el amor? Bien, esa es una pregunta que no voy a responder, porque el amor puede tener infinitas definiciones desde millones de doctrinas y escuelas de pensamiento diferentes, pero sí puedo hacer una cosa, ofreceros la visión que la psicología nos ofrece de él, su composición y sus formas.

Dejando de lado la parte más psicofisiológica del amor, de la cual hoy no hablaré, si quiero decir que el amor consta principalmente de tres elementos fundamentales que lo completan:

- El primero de ellos es el erotismo, la sexualidad, esa parte del amor más impulsiva e instintiva de todas y que una vez se satisface desaparece por completo, es una pulsión, no se mantiene en el tiempo.
- El segundo no es otro que la amistad, esa parte del amor donde encontramos la confianza, la complicidad, el respeto por ambas partes y que dura, mientras existan todos estos elementos en un buen equilibrio.
- El tercer elemento y último, pero no menos importante, es la ternura, la estima incondicional, ese sentimiento de amor que jamás se acaba, que siempre da oportunidades, en el que se siente piedad y compasión por el otro, sintiendo su dolor como propio.

El amor puede disfrutarse con todas estas partes en conjunto y en equilibrio o por separado, cualquier opción es más que buena, deseable y respetable. Podemos encontrar personas que vivan la parte más sexual del amor, y que para ellos o ellas esté bien, siempre que sea con otra personas que busque la misma experiencia. O bien podemos ver como la amistad en si misma fluye sin problema como relación entre diferentes personas de mismo o diferentes géneros, tanto en relaciones sentimentales como fuera de ellas. Y que decir de la ternura, el amor incondicional que se le tiene a un hijo dándole las mil y una oportunidades, y que también debe construirse en una relación de pareja.

Como veis, todas las combinaciones son posibles y cuando hablamos de buen amor, intentamos conseguir un equilibrio con las mismas dentro de una misma relación de pareja.

Pero, ¿dónde esta la trampa, qué pasa con el desamor? Bien, cuando estas partes se desequilibran o algunas de ellas no existen, podemos decir a grosso modo, que llega el mal amor. Si en una relación vemos la sexualidad como un objetivo, pero no existe confianza ni ternura, claramente los lazos de amistad no aparecen. Pasa lo mismo si no existe una sexualidad plena y satisfactoria para ambas partes aunque exista confianza y complicidad, la relación se quedará en eso, una amistad entre dos personas, pero sin un objetivo común de pareja a largo plazo, dado que la sexualidad es una pulsión como lo es el hambre o la sed que debe ser satisfecha en la gran mayoría de casos. Pero quizá la peor de todas, es la ausencia de ternura... sin ternura, no hay empatía, no existe el dolor por el otro, no existe defensa, no existe unión y no existe como es lógico pareja.

Si no somos conscientes de estas carencias en las relaciones afectivas, es cuando llegan los dramas y las relaciones acaban estrepitosamente, y creo que es bueno que acaben y sobretodo que sean dramáticas porque los grandes amores siempre conllevan grandes dramas. 

No terminar relaciones carentes de ciertos elementos de amor,
 nos lleva a un sufrimiento seguro, a una cárcel emocional,
 a una vida sin ilusión ni placer y eso sera lo que tenga que ser,
 pero no sera amor de ningún tipo.

Por otro lado también debemos tener en cuenta dentro de esta ecuación que el amor tiene sus fases, todas igual de importantes, pero que están muy relacionadas con los elementos que hemos comentado antes:

- La primera es el enamoramiento que prácticamente podría catalogarse como un trastorno de locura transitoria porque tiene los mismos síntomas. Los enamorados no son incapaces de ver la realidad, ni los defectos de su pareja, para ellos todo es perfecto y siempre se dice que a un enamorado no hay que empujarlo, el solo sube al monte. Este hecho no es malo, el enamoramiento puede durar meses o incluso más de un año en el inicio de cualquier relación, es impulsivo e instintivo como lo es el erotismo o la sexualidad y quizá una de la mejores partes de la relación. El problema llega cuando existe una adicción a esta parte de la relación, que en un momento u otro acabará. Los adictos buscarán esas sensaciones de nuevo y donde sea, se convertirán en vampiros afectivos y entonces empezaran a sumar víctimas, que usarán para su satisfacción personal y nada más, no entendiendo que el amor es otra cosa diferente a estar "siempre enamorado"...
- La segunda fase es la formación del vínculo, donde si se supera el enamoramiento, se empieza a ver a la pareja como lo que es aceptándola tal como es, en este punto se va a construir la confianza, la estima, la complicidad, en conclusión, la amistad. En esta fase, los miedos son cruciales, porque si la persona se cierra en banda y no se desnuda de forma emocional, el vinculo no se crea por una premisa muy sencilla y que no me cansaré de repetir...

Son nuestras vulnerabilidades las que nos unen, no otra cosa.

Que la pareja conozca los miedos, las inseguridades, las dificultades y carencias personales, es un acto de confianza tan enorme que no puede desembocar en otro sitio que no sea la verdadera complicidad. Si no es así, con mucho respeto y confianza, no se va a construir  amistad de ningún modo. 

Al final con una mirada nos lo decimos todo,
 y esa es la verdadera complicidad y la verdadera 
prueba de que una relación va viento en popa.

- La tercera fase nace de esa complicidad, y no es otra que la fase del amor incondicional, donde ya usaremos el verbo "amar" que denota dar amor, y no "querer" que denota posesión. La pareja nos duele; si sufre, sufrimos; si goza, gozamos; y como la conexión emocional es recíproca, sentimos la necesidad de dar sin recibir a cambio, porque dando ya recibimos amor.
Esta es la fase más asociada a la ternura,  y es la que justamente hace que la relación se mantenga estable sin necesidad de la locura afectiva y agotadora que es el enamoramiento, pero que sin la amistad más profunda tampoco sería posible. Este y no otro es el amor que vive la monogamia y que hace que las relaciones perduren durante décadas, un amor maduro.

Aún así, y con todo lo dicho, es justo decir que esta estructura de pareja no es la única, hay tres tipos principales de relaciones de pareja afectivas que pueden llegar a difuminarse mucho y crear muchas variantes, pero que todas ellas son igual de válidas y satisfactorias según el tipo de carácter y personalidad de los miembros que las forman. Son las siguientes:

- Parejas codependientes: son las relaciones formadas por parejas de carácter más dependiente, donde existe una búsqueda de seguridad y donde muchas veces el miedo sustenta parte de la relación. Un ejemplo claro seria el de dos personas muy celosas que al serlo las dos se complementan perfectamente y no se generan celos la una a la otra dado que sus actos se pactan y se limitan. Por otro lado alimentan una inseguridad, un miedo, al final la relación es funcional en base a eso. Es el tipo de relación más estable, pero menos emocionante, se vive en la zona de confort y no se arriesga. Esta muy asociada a la dependencia emocional.

- Parejas tipo isla: Son aquellas relaciones formadas por personas con muy poco apego, muy independientes y que buscan la felicidad en si mismas y no en el binomio de la pareja. Tiene objetivos diferentes, vidas diferentes e incluso se da el caso que puedan vivir en diferentes viviendas, pero que mantienen una relación afectiva y les va bien. Un ejemplo de todo esto serían las parejas más abiertas a nivel sexual o aquellas que valoran su carrera personal por encima de todo, es entonces cuando, por así decirlo, se dejan vivir sus propias vidas la una a la otra de forma un tanto extrema y encuentran la comprensión y la felicidad la una en la otra. Es el tipo de relación menos estable pero más emocionante, la zona de confort no existe, se arriesga continuamente.

- Pareja democráticas: por último, son esas parejas formadas por personas que buscan cierto grado de apego pero a la vez se dejan espacio para crecer individualmente. Tienen proyectos en conjunto como puede ser la viviendo o los hijos, pero también por separado, sean laborales o de otras índoles. Además, el respeto, la confianza y el dialogo son la parte más fundamental de la relación para llegar a todos los pactos posibles y mantener una convivencia estable pero a la vez con un grado de libertad y emoción. La zona de confort existe tanto en pareja como individualmente y los riesgos se corren de forma conjunta, pactada y premeditada. Este tipo de relación conlleva un problema de base, a veces se puede crecer tanto de forma individual que al final la distancia sea tan enorme entre los miembros de la relación que ya sea insalvable.

No existe la relación perfecta
 porque no existe el ser humano perfecto,
 ni la sociedad perfecta.


Decir que quedan muchas ideas en el tintero, como las relaciones de dominación y sumisión, o las tan de moda y novedosas que a mi me gusta denominar "microomonogamia secuencial", de las que os hablaré en otras entradas de este blog si todo va bien.

Aclarar que hablamos de personas, porque el amor es una conexión emocional entre dos personas que no entiende ni de géneros, ni de estatus social, ni de edad, ni de situación económica, etc. El amor de verdad es una emoción, un sentimiento que casi todo ser humano puede disfrutar y que tiene derecho a experimentar de la forma que quiera en una pacto con otro ser humano.

Por último decir que el amor es un tema muy subjetivo y puedo entender, como ya he dicho, que se pueda interpretar de muchas otras maneras, yo humildemente ofrezco mi opinión de corte psicológico humanista en este caso y os animo a aportar todo aquello que creáis enriquecedor a la idea que aquí planteamos.


El verdadero amor no se dibuja con corazones
 pintados en una hoja de papel, sino con emociones
 muy de este mundo, emociones muy reales.





Fuentes:

El buen amor en la pareja (Joan Garriga)
Amar o depender (Walter Riso)
Emociones Tóxicas (Bernardo Stamateas)
Enamorados o esclavizados (Walter Riso)

Entre otros...