domingo, 21 de diciembre de 2014

La madurez del verdadero amor.

Decía Cortázar:

"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio."

¿Y que quería deciros yo con esto? En el amor no hay elección si es de verdad, por ello cada amor es incomparable y así sabemos que es verdadero, porque si ese amor un día puede compararse con otro pierde toda su esencia y es otra cosa pero no amor.
El amor no es algo racional, sencillamente sucede, dos personas se cruzan y observan la belleza de sus simetrías, se percatan del aroma que desprenden, agradable, dulce, tiene un algo y no lo saben explicar... y es entonces cuando la atracción verdadera obra su magia.
El verdadero amor es tan fácil como eso, sigo estando de acuerdo con Garriga y es que el amor debe ser algo fácil, ¿y qué hay más fácil que esta sencilla atracción? Nada desde luego, pero aunque es un amor verdadero, también es un amor adolescente de corte un tanto visceral.

El amor maduro funciona de otro modo, existe diciéndonos que las emociones deben ser sentidas en su máxima plenitud, es cierto, pero esto acarrearía un problema de base y entraría en conflicto con el respeto a uno mismo y el respeto a los demás. El amor puede surgir en innumerables situaciones, no va a entender de edad, ni de posición social, ni de posición económica... todos estos factores secundarios y sociales no van a tener validez para dos enamorados viscerales, es ahí donde debe entrar la mente racional y plantear ciertos límites.

Foto by: Albert Montt

Siempre digo que uno de esos límites es el maltrato en cualquier sentido, si te maltratan no te quieren, pero aún así tu puedes seguir queriendo porque vives ese amor atrayente y visceral, en estos casos hay que entender que el amor por un/a mismo/a esta por encima de todo y que una emoción, una atracción, no puede esclavizar a una persona. Por otro lado el amor también puede darse entre personas que ya forman una relación, y creo que ahí existe otro límite, porque cuando entendemos que el autorespeto es una prioridad, a su vez entendemos que respetar a los demás también lo es, usamos la empatía y nos preguntamos, ¿quisiera que mi pareja me fuera infiel emocionalmente? Sí no nos planteamos ni la pregunta, claramente vivimos un amor adolescente, si la respuesta es "no" estamos preparados para vivir un amor maduro, pero si la respuesta es "me da igual" habrá que prepararse para las consecuencias del dolor que inyectemos en otros porque será devuelto, la naturaleza humana así lo dicta no sin razón.

Los enamorados, buscan entrecruzar sus miradas, coincidir en los mismos espacios... los verdaderos enamorados se buscan, se mandan señales que en muchos casos solo ellos entienden, se pueden observar sus sonrisas sinceras acompañadas siempre de un giro de cabeza y es entonces, cuando estas señales son apreciables... unx manda la sonrisa, otrx la espera, lo sabe, lo siente y es así de fácil.
El amor maduro nace de esa idea de ternura, pero para serlo debe ser como el amor de los erizos que describía Arthur Schopenhauer, dado que debemos ser conscientes de nuestras espinas y como al llegar el invierno buscamos calor, si nos acercamos mucho podemos herir a una persona o varias, por contra si nos alejamos tenemos frío y volveremos a buscar el calor de otro ser humano. Con esto quiero decir, que debemos encontrar la distancia justa para darnos calor pero no herirnos. 

El amor, como una emoción que es, debe ser expresado, aunque sea un amor imposible, porque la energía que produce debe ser liberada y preferiblemente debe ser orientada hacia el ser que produce ese sentimiento.

A veces, es tan fácil como enviar una señal.




Para más información sobre las perspectivas psicológicas del amor os animo a leer el post Amor, desamor y otras cosas...