domingo, 18 de enero de 2015

Desaparecer.


Que piensen lo que quieran, pero no pretendía ahogarme. 
Tenía intención de nadar hasta hundirme 
– pero no es lo mismo.
(Joseph Conrad)


Así lo describía el novelista polaco, darse muerte a unx mismx, libertad para hacerlo, decidirlo y aceptarlo, esa es la cuestión. Se dicen muchas cosas que aquellxs que por un motivo u otro deciden acabar con su vida... suicidas los llaman, débiles de mente, asesinos del yo, porque matan a alguien que esta dentro de ellxs, pero que no son ellxs. Ya decia Camus que el único problema filosófico verdaderamente serio es quitarse la vida. Juzgar si la vida es o no digna de vivir es la respuesta fundamental a la suma de todas las preguntas filosóficas.

Es un tema muy complejo, porque realmente los motivos para llegar a tal extremo deben ser motivos de peso desde luego. Yo siempre he creído que hay una salida para todo, y realmente la hay, pero quizá tal como para algunxs es difícil cruzar ciertas puertas, para otrxs debe ser aún más complicado atravesar las puertas que llevan a una vida feliz, una vida de paz y calma. 

Vivir siempre en el sufrimiento, no debe ser tarea fácil.

Casi todxs conocemos el concepto de sufrimiento, e imaginar ese sufrimiento sostenido es insoportable, hay que ser muy valiente para día a día soportar esa carga tan enorme. Des de la psicología he estudiado a fondo el tema, he podido ver varios casos y por desgracia, vivirlo en personas muy cercanas, quizá pocas situaciones son tan duras y tan difíciles como esas, ver a alguien vivir un destino que no merece de una forma tan atroz, pagando el precio más alto, el de desaparecer, y cabrea... cabrea mucho no poder verlo venir, no haberlo intuido, y es entonces cuando te preguntas: ¿Por qué?



En una conversación con N., pude comprender la perspectiva más emocional del asunto, olvidar por un momento los estudios ex-post-facto o las estadísticas que indican que es la primera causa de muerte no natural en el mundo, para de otro modo, entender que sentimientos llevan a alguien a dar el salto.

Una cosa estaba clara, quien quiera terminar con su sufrimiento lo va a hacer, tardara menos o más pero lo hará y si es acabando con su vida no habrá discusión. La cuestión es como entra en juego nuestra aceptación hacia un hecho que parece connatural a la esencia de la existencia humana. A todxs nos cuesta lo nuestro aceptar algunas situaciones, y aunque pueden doler, no hay otra opción.

En esencia, aquella persona que quiere quitarse la vida esta bajo presión, una enorme presión, mientras me lo explicaba no podía estar más de acuerdo, porque la sociedad en muchos casos oprime de tal modo a las personas que muchas no ven la salida, aunque la hay, no es tampoco agradable. Como es normal, el estado anímico de la persona es inestable, depresivo el desgaste del sufrimiento no puede ofrecer otro resultado... quizá una enfermedad psicológica un abuso en la infancia, algo no aceptado socialmente, una necesidad abrupta de encajar sí o sí en la sociedad, porque si algo tiene la sociedad, es intolerancia hacia lo diferente, estigmatizando al enfermo, una persona que no ha elegido ser como es o sufrir la enfermedades que le haya tocado vivir...
Esas personas, con su carga, intentan enfrentarse a su desdicha y esforzarse para estar bien con ellos mismos. Se acercan a sus seres más queridos, buscan ayuda profesional, pero a veces ni todo eso es suficiente para un mundo tan duro y complejo. Pasan los días, los meses, los años y sus límites auto-impuestos siguen ahí, es su imposible personal, es su cárcel psicológica... cuanta valentía hay que tener para vivir una situación así durante tantos años, esa fuerza, ese deseo de sobrevivir que se consume es una guerra incesante entre eros y tanatos.

Pero la balanza se inclina, desfallecen... y como no desfallecer desde ese esfuerzo sobrehumano. Familia y amigos sienten la injusticia en sus carnes, sienten la empatía al sufrimiento de las personas que aman, casi es una condena tener que ver como una vida se consume y no gana la batalla. Pero es difícil poder entender como es el dolor de aquellos y aquellas que se plantean quitarse la vida, cuando han perdido toda esperanza y se les han acabado todas las ganas de luchar, es cuando al final, en la propia muerte donde encuentran la verdadera paz interior, ese es su fin.

Yo creo que no son humanos, son algo más y mejor... no son cobardes, porque para soportar algo así se requiere de mucha valentía, no son almas sin ganas de vivir, todo lo contrario, solo hacen que luchar por su supervivencia que consumen, por desgracia, antes que cualquier otra persona... el deseo de morir está en todxs nosotrxs, todxs intuimos que hay un orden lógico en nuestras vidas y llegado el momento queremos descansar en paz, nuestra energía es desde luego limitada.

"La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de 
tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad." 
(Ridley Scott)


Olvidando lo cognitivo por un momento, 
aprendiendo de lo humano.




Mis agradecimientos a N. por permitirme hacer de sus ideas, mis letras.