sábado, 3 de enero de 2015

La Justicia... ciega.


El hombre justo no es aquel que no comete ninguna injusticia,
 si no el que pudiendo ser injusto no quiere serlo. 
(Menandro de Atenas)


Así lo expresaba el famoso comediógrafo griego hace ya más de 2.250 años. Pero la questión es: ¿Qué es justo y qué no lo es? Intentaremos darle un poco de luz al asunto...
 Si lo pensamos bien, la justicia satisface un deseo primario, el deseo que aquel o aquella que me han ofendido sea igualmente ofendido/a en proporción, rango y causa. Pero todo es más sencillo, si ahondamos en la naturaleza del sapiens, la justicia es una cuestión biológica, queremos hacer sentir dolor a aquellos que nos dañaron para que se cuiden de hacernos daño de nuevo, no es más que mera supervivencia, aprendizaje social...

Podemos aplicar la misma definición a venganza, aunque en esta, el castigo ya no sería propiciado por un tercero sino por el sujeto paciente de la ofensa, y claro, es difícil ser "justo" cuando sientes el dolor, por ello entra en juego la justicia, que impartida por un "sujeto imparcial" parece ser más "cívica", "social" y "equitativa", pero nada más lejos de la verdad...

La justicia solo es la venganza disfrazada
y ejecutada por la mano de un tercero. 

Lo mismo pasa con el Karma, o la justicia divina, no es más que la creencia de que una fuerza universal y superior, aplicará el deseo de venganza. Pero como vemos, si creemos en el Karma el castigo quedará al azar... y esto puede ser un verdadero problema, dado que ni la venganza ni la justicia purgarán el dolor, ¿y por qué digo que es un problema? bien, lo digo porque el dolor debe ser purgado y expresado de una forma u otra. El enfado y el dolor por la ofensa tienen su función biológica, la de hacer saber al agresor que no tendrá una nueva oportunidad... si es el karma el que castiga, quizá al agresor no le quede suficientemente claro.

Para la justicia moderna, a grosso modo, existen unas normas explícitas que defienden los derechos y especifican las obligaciones de los ciudadanos, donde existe un castigo al violar "esas leyes normativas". Por ende, no es lo justo o lo injusto del comportamiento aquello que motiva al ciudadano a cumplir la ley, sino el miedo al castigo. Nunca habéis escuchado a nadie decir aquello de: "si no fuera porque me meterían en la cárcel ya habría agredido/matado/manipulado a... y un largo etcétera". Podemos ver que la justicia moderna trata a los hombres y mujeres como niños o animales que funcionan instintivamente y modifican su comportamiento para evitar el castigo... y lo peor de todo es que lo aceptan, está condicionados... pero nadie merece ese trato.

Yo creo que la madurez psicológica no ofrece una visión más elevada de la venganza y de la naturaleza humana. Cuando alguien comete una ofensa a otra persona no podemos catalogar ese hecho unicamente en las miras "estrechas" del derecho de la justicia moderna, las ofensas pueden ser de muchos tipos y el dolor ejercido puede tener muchos nombres y puede estar o no tipificado en derechos u obligaciones dentro de la ley. La cuestión es, que dolor queda sin castigo y cual si...

No podemos sentarnos y decir: "mientras no viole ninguna ley o mientras no degrade el derecho de ningún ciudadano seré justo", porque no es así, ese es un pensamiento que evoca una actitud infantil, cobarde y egoísta, es dar la espalda a nuestra responsabilidad. La verdadera justicia tiene que ver con no desearle a nadie el dolor que uno ya ha sentido y que sería injusto que sintiera por no merecerlo, seria no desear a los demás lo que no quisieras para ti mismo. Muchas doctrinas predican con esta idea, más elevada que la propia justicia y que implicaría un convivencia equilibrada y justa dentro de una responsabilidad adulta y madura, pero el sapiens parece ser que no esta listo para ciertas ideas aún.


Cuando la justicia es ciega,
hay cosas que no ve y debería ver.




P.D.- Por contra, si aceptamos la imperfección del ser humano, debemos aceptar que la venganza sea lícita e aplicable, es entonces cuando la memoria de los ofendidos manda y se justifican sus actos.