viernes, 5 de noviembre de 2010

Blasfemo.

Hoy he comparado mi pendrive con el santo grial por la importáncia intrinseca que tiene en mi situación laboral. La sorpresa me la he llevado cuándo me han llamado "blasfemo"... y no en broma. Aún así no me ha sentado mal, casi que añoro los viejos nombre y aquellos tiempos en los que me han llegado a llamar "fariseo", "vendedor del templo" y mi favorita "ateo de mierda".

Aunque la verdad es que no me importa mucho, es una guerra donde ya no quiero participar...