martes, 24 de marzo de 2015

Abrazos inteligentes.


Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, 
cuanto más quiero a la humanidad en general, 
menos cariño me inspiran las personas en particular. 
(Dostoievski)

Vivimos en un mundo donde mostrar cariño se asocia a la debilidad, a la dependencia de los otros y por consiguiente no permite ser un ente competitivo, consumista y sobretodo independientemente rudo.
Creo que por el camino de estos últimos tiempos mercantilistas, hemos perdido parte de nuestra humanidad, la capacidad de mostrar ternura en público, un tipo de amor que libera como pocas cosas.

Tú al abrazo lo llamas debilidad, yo por contra, lo llamo inteligencia de tipo emocional-interpersonal, porque saber pedir cariño, como una necesidad básica del ser humano que es, a mi, me resulta un acto de inteligencia y no de esa que se mide con un test.

Queda mucho por saber de la ternura, pero una cosa esta clara a mi entender:

"Los abrazos de verdad duran más de seis segundos...
y los mide el valor, porque no tienen precio."
(D.)


No hay que entenderlos, sencillamente solo hay que ofrecerlos.