martes, 17 de febrero de 2015

Años de odio.

Solo hay un castigo para aquellos que no saben perdonar, seguir aferrados y apegados a sus odios, y por desgracia el odio y el rencor, jamás hacen daño al objeto del mismo, si no a quien lo siente.

Se ha demostrado que amor y odio activan las mismas rutas neuronales y que bajo el odio siempre hay dolor, un dolor fruto de la diferencia entre el amor subjetivo que se siente y las propia realidad objetiva... así que odiar, en parte es seguir amando.

Huir de los odios no es la solución, hay que mirarlos a los ojos... pero para eso se necesita valor. 



Nada es ni sera tan malo, nunca.