jueves, 12 de febrero de 2015

La herida del 1.

 
Ser totalmente comprensivo le hace a uno indulgente.
(Germaine de Staël)
 
 
Algunas personas nos pasamos la vida intentando comprender a los demás,  y parece que no, pero al final lo consigues, despúes de odiarlos por no comprenderlos, despúes de quejarte por no aceptarlos... al final cuando por fin empiezas a ver la realidad, cuando puedes por fin saborear la verdadera esencia de las personas es entonces cuando comprendes que por tu propia salud no debes hacerlo.

Tu los comprendes, los entiendes, justificas cada uno de sus actos y los defiendes frente a los demás como seres imperfectos que son... pero al igual que ellos, el ser imperfecto que eres tú, no va ser comprendido por los demás. Entonces piensas: "lo correcto es seguir con mi postura, aunque yo no reciva lo mismo"... sí, los seres normativos como yo, nos reafirmamos en la bondad de nuestros actos, la misma lo justifica todo y no solo eso, alimenta nuestro total sacrificio y entrega a los demás...

"Se indulgente después de comprensivo", me repito continuamente... y claro, me desgasto.

Llego a casa y siento un día más, de tantos, que los mecanismos que rigen las relaciones sociales no encajan con mi forma de pensar, y entonces dudo y me pregunto: ¿no sera mi forma de pensar la que verdaderamente no encaja con las relaciones sociales y sus mecanismos? Es entonces, cuando no puedo más que reconocer la aplastante verdad...

"El error es tuyo, pero la verdad, permanece..."

Y así el 1, el perfeccionista, el lógico, el reformador... se equilibra, se somete a la realidad y no a la construcción de normas ideales que ha creado en su psique para controlar el mundo. Se limita, se apacigua, se modera... y esa moderación es paz. Es entonces cuando comprende que jamás será comprendido por aquellos que él si comprende y entonces estalla en ira... los culpa, los desprecia y luego vuelve a comprender que da igual la energía que gaste y como la gaste... porque el resultado sera el mismo.

Acepta la realidad y se libera, crece, se transforma... y entiende que el mundo es movido por fuerzas más poderosas que él y que jamás las podrá controlar, se siente pequeño y acepta su vulnerabilidad y con ello crece su fuerza, porque entiende que no tiene la obligación moral de comprender a nadie más, y que solo lo hará, si él lo elige y de ese modo, se curan sus heridas... las más profundas.

Solo comprenderá y justificará, 
a quienes verdaderamente quiera hacerlo.
Y no hay más.


P.D.- El 1, casi que se sentiría mejor viviendo en un apocalipsis zombi...




 
 
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