viernes, 12 de septiembre de 2014

Agradecimientos.

Rememorar y dar gracias...

- Por la traición, que me hizo cada día más inteligente, experimentado y mejor estratega.
- Por la maldad, que me mostró con más claridad que nunca la bondad de la gente.
- Por el silencio forzado, que me enseño a apreciar la música que había en mi interior.
- Por el dolor, que me hizo aprender a conectar con la vulnerabilidad de la buena gente.
- Por el miedo, que al afrontarlo me dio más valentía y más fuerza que nunca.
- Por el maltrato, que me enseño a quererme y a saber marcar la línea que no se traspasa.
- Por el desamor, que me enseñó a amarme a mi mismo y descubrir la verdadera autoestima.
- Por la soledad, que al sentirla aprendí a ser mi mejor amigo y sobreponerme al vacío.
- Por la injusticia, que me hizo amar más que nunca  la vida y encontrar mi sitio en el mundo.
- Por la desesperación, que me forzó a confiar más que nunca en mi mismo.
- Por la tristeza, que me llevo a lo más profundo de mi ser y así encontrar mis emociones.
- Por la rabia, que me arrancó del yugo de todos aquellos que me hirieron, perra amiga...
- Por la incertidumbre, que me mostró el valor del riesgo y sus beneficios.
- Por la manipulación, que injertó en mi fuerza para no caer en el victimismo.
- Por el duelo, que me transformó, que me hizo ser otro ser más completo y mejor.
- Por la desilusión, que me enseño lo verdaderamente importante en las personas.
- Por la decepción, que me mostró la realidad del mundo, la mía propia, mi realidad...
- Por la ansiedad, fiel amiga, que solo hacía que decirme de donde debía huir.
- Por la infidelidad, que desenmascaró a los ángeles para descubrir los demonios que verdaderamente eran.
- Por la confusión, que me hizo caminar mi propio infierno y así ayudar a otros a caminar el suyo.
- Por la venganza, que al desearla me enseñó que jamás me traería la paz.
- Por las lágrimas, que vaciaron poco a poco el malestar acumulado de mi cuerpo.
- Por el ego y el orgullo, que me defendieron hasta que aprendí a ponerlos a mi servicio.
- Por los golpes, que me mostraron mi propia imperfección y me hicieron verdaderamente libre.
- Por el insomnio, que me obligó a meditar cada noche y encontrar la verdadera paz.
- Por la desgana, que me mostró como cuidar de mi cuerpo como merece y como prioridad.
- Por los errores, que me enseñaron a levantarme una y otra vez aún sin tener fuerzas.
- Por el odio, por su odio... por mi propio odio... que no era más que un cuchillo clavado en mi pecho.



Pero sobretodo, gracias a cada una de la personas que hicieron todo esto posible.

Al querer herirme solo me hicisteis más y más fuerte...

...porque me sobrepuse...

...y ahora soy capaz de todo lo que me proponga y más. 

No os necesito, ya solo sois valiosas lecciones.




 Todos a la mierda, sobretodo tú...